Asesoramiento en materia de inversiones
Una gestión patrimonial sólida no comienza con encontrar la mejor inversión. Comienza con una evaluación integral de sus activos, objetivos familiares, riesgos, limitaciones legales y horizonte sucesorio. El patrimonio no es simplemente un conjunto de activos cuya rentabilidad individual se busca maximizar. Es un sistema vivo, expuesto a riesgos financieros, fiscales, inmobiliarios, sucesorios, familiares y, en ocasiones, reputacionales. Nuestro enfoque es estructurado e integral.
"El patrimonio no es lo que poseemos, sino lo que logramos preservar, organizar y transmitir."
Establecer metas
Los activos importantes no se gestionan únicamente en función de criterios de rentabilidad. Se gestionan según una jerarquía de objetivos. Por lo tanto, deben definirse prioridades entre objetivos tales como:
- la preservación del capital;
- la generación de ingresos regulares;
- crecimiento a largo plazo;
- protección contra la inflación;
- diversificación internacional;
- preparación para la jubilación;
- transmisión a los niños;
- protección del cónyuge;
- filantropía;
- liquidez disponible en caso de crisis;
- confidencialidad;
- simplicidad administrativa;
- Reducción de los conflictos familiares.
Estos objetivos pueden ser contradictorios. Un cliente puede desear rentabilidad, liquidez, seguridad, baja tributación y una planificación sucesoria sin complicaciones. Esto es comprensible. Sin embargo, estos objetivos no siempre son compatibles. La función del gestor patrimonial consiste precisamente en organizar estas disyuntivas con claridad.
"La fortuna rara vez se forja por casualidad. Y aún más raramente se conserva mediante la improvisación."
Definir y gestionar el perfil de riesgo
La elaboración de perfiles de riesgo no se limita a preguntar al cliente si es “cauteloso”, “equilibrado” o “dinámico”. Este tipo de clasificación suele ser insuficiente. Es necesario distinguir varios tipos de riesgos:
- riesgo de mercado;
- riesgo inmobiliario;
- el riesgo de concentración;
- riesgo de liquidez;
- riesgo de tipo de cambio;
- el riesgo fiscal;
- el riesgo legal;
- riesgo de contraparte;
- riesgo familiar;
- riesgo político;
- el riesgo de la gobernanza;
Un patrimonio puede parecer muy sólido, pero en realidad ser frágil. Por ejemplo, una familia puede poseer muchos bienes inmuebles pero poco efectivo. Parecen ricos, pero pueden ser vulnerables a una crisis de alquileres, al aumento de los tipos de interés, a reparaciones imprevistas o a elevados impuestos de sucesión.
Por el contrario, una cartera financiera muy líquida puede estar poco diversificada, demasiado expuesta a una divisa, un sector o a unas pocas acciones históricas que se mantienen por costumbre.
Por lo tanto, la primera obligación del gestor de patrimonio es identificar las debilidades ocultas.
"Una fortuna considerable no es solo un activo que se debe hacer crecer. Es un equilibrio que se debe mantener."
Construir una asignación de activos coherente
La gestión patrimonial debe basarse en una asignación integral de activos. Esta asignación debe incluir todos los activos del cliente, no solo su cuenta bancaria. El enfoque debe basarse en "compartimentos" de activos:
- una reserva de efectivo para necesidades inmediatas y eventos imprevistos;
- un fondo de preservación, destinado a proteger el capital;
- una fuente de ingresos, para generar ganancias;
- un nicho de crecimiento, expuesto a activos más dinámicos;
- una cartera inmobiliaria, optimizada según su rentabilidad, ubicación y liquidez;
- una cartera empresarial, si el cliente tiene intereses profesionales;
- Un espacio para la transmisión, estructurado para prepararse para el futuro de la familia.
El error común es gestionar cada activo de forma aislada. El banco gestiona los valores. El notario se encarga de la herencia. El contable analiza las implicaciones fiscales. El agente inmobiliario habla de la rentabilidad del alquiler. Y nadie ve el panorama general. Un buen gestor de patrimonio, por el contrario, debe coordinar estas dimensiones.
"La mejor estrategia de gestión patrimonial no es la que impresiona, sino la que perdura."
Analizar la calidad de los activos inmobiliarios
Los bienes inmuebles suelen desempeñar un papel fundamental en las grandes propiedades. Sin embargo, en ocasiones están sobrevalorados, mal tasados o insuficientemente gestionados. Cada propiedad debe analizarse según criterios objetivos:
- valor de mercado realista;
- rentabilidad neta del alquiler;
- vacante de alquiler;
- costos de mantenimiento;
- trabajo futuro;
- rendimiento energético;
- calidad de la ubicación;
- liquidez en el momento de la reventa;
- riesgo regulatorio;
- impuestos locales;
- método de detención;
Es necesario distinguir entre los activos valiosos y aquellos que permanecen inmovilizados por la inercia. Algunos edificios son excelentes. Otros inmovilizan capital que genera bajos rendimientos, con numerosas limitaciones y perspectivas restringidas.
La pregunta no es: "¿Deberíamos vender una propiedad?", sino más bien: "¿Esta propiedad aún merece un lugar en el patrimonio familiar?".
"El valor de un activo no se mide únicamente por lo que produce, sino por lo que posibilita."
Diversifica sin abarcar demasiado.
La diversificación es esencial. Pero no debe convertirse en una colección de inversiones al azar. Una diversificación inteligente se basa en varias dimensiones:
- clases de activos;
- áreas geográficas;
- monedas;
- sectores económicos;
- Duración de las inversiones;
- tipos de ingresos;
- niveles de liquidez;
- Métodos de detención.
Hay que evitar dos extremos.
- Concentración excesiva: en bienes raíces locales, en el negocio familiar, en unas pocas acciones históricas, en una moneda, en una región geográfica.
- La dispersión 'decorativo«Demasiados productos, demasiadas cuentas, demasiados bancos, demasiadas estructuras, demasiados intermediarios. Esto da una impresión de sofisticación, pero en realidad complica el control y diluye la responsabilidad».
Una buena diversificación es transparente, controlada y justificable.
"Gestionar activos no consiste en predecir el futuro, sino en reducir su riesgo."
Controlar los costos y coordinar a los expertos.
En la gestión patrimonial, las comisiones a veces son visibles, pero rara vez se presentan en un resumen completo. Por lo tanto, es esencial consolidarlas claramente:
- honorarios de formación y gestión;
- tarifas de entrada;
- tarifas de salida;
- retrocesiones;
- comités de desempeño;
- comisiones de fondos internos;
- márgenes en productos estructurados;
- comisiones bancarias;
- comisiones por transacción;
- costos legales y contables;
Un producto mediocre con comisiones elevadas rara vez se presenta como tal. Generalmente se describe con un lenguaje tranquilizador. El gestor de patrimonio debe saber leer entre líneas.
Administrar una fortuna sustancial requiere la participación de varios especialistas: banqueros privados, abogados, asesores fiscales, notarios, expertos inmobiliarios, contadores, aseguradores, gestores de activos, family Oficiales, asesores de transmisión. El problema no es la falta de expertos, sino a menudo su falta de coordinación.
Cada persona ve su propio dominio. LysImmo Consideramos el sistema en su conjunto. Actuamos como arquitectos del patrimonio. Garantizamos la coherencia de todas las recomendaciones, identificamos contradicciones y nos aseguramos de que cada decisión contribuya a la estrategia general.
Cultiva una perspectiva a largo plazo.
Los activos evolucionan, los mercados tienen sus altibajos, la situación económica fluctúa, la tributación se vuelve más compleja, las familias se transforman, los niños crecen, las parejas se reorganizan, las empresas se compran y se venden, los edificios envejecen, las necesidades de ingresos aumentan o disminuyen... lo que no cambia es el cambio en sí mismo.
Por lo tanto, la estrategia debe revisarse periódicamente o en caso de un cambio importante, como la venta de un negocio, una herencia, un divorcio, la expatriación, un cambio fiscal, una adquisición inmobiliaria importante, una crisis de mercado o un cambio importante en el seno de la familia.
Nos esforzamos por ser prudentes, lúcidos e independientes. No alardeamos de rentabilidades espectaculares… que solo existen en el papel. Respetamos sus hábitos y preferencias. Nunca olvidamos nuestra función: preservar, estructurar, desarrollar y proteger el legado de lo que usted ha construido con tanto esfuerzo.